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ETHEL BARJA: GRAVITACIONES

11 de abril de 2014

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(Lima: Paracaídas Editores, julio 2013.
67 pp. 500 ejemplares. ISBN 978-612-4192-11-1)

Alberto Girri escribió: “(...) La insistente pregunta de siempre: ¿Qué es un poema, complejo objeto donde se mezclan palabras o frases con la mente o el corazón de donde se han originado, y con la mente y el corazón de los que al leerlo lo recrean?” (1). El origen o la recreación es, pues, el dilema del poema. La cadencia, la necesaria compostura para incidir en un tema o en una imagen, son vitales para captar no se sabe bien desde qué región del alma o del cuerpo aquellas palabras que nos acompañarán por el resto de nuestras cortas vidas. Leyendo el poemario presente, entiendo que también se ha entrado en dicho dilema. Uno puede llegar a creer que ha comprendido con plenitud algunos de sus significados, pero la interrogante acerca de su reacción o principio es una constante laceración interior.

Justamente sobre un origen, sobre una concepción, es de lo que trata Ethel Mylene Barja Cuyutupa (Concepción, Junín, 1988) en Gravitaciones, al parecer su segundo poemario. El leitmotiv es la maternidad, el estado de gravidez (de ahí el título): por ello apela como personaje recurrente a Gea, divinidad que representaba a la Tierra, madre y nodriza universal entre los antiguos griegos. Desde el primer poema titulado “Preludio”, Barja escoge a la Tierra como la parte evidente de un ser ya fecundado: “horadas la niebla / palpas el suelo afirmando sobre las venas en alto // cae la primera lluvia” (p. 7). En el siguiente, precisamente titulado “Gea”, se da el Ser: “y la gravedad se hace carne / rítmico crepitar del suelo / anuncia la danza incomprensible / alrededor del animal muerto / juego abierto de la catalepsia” (p. 9). Poemas con títulos poco o nada sugerentes -como “Origen”, “Matriz”, “Gociterra”, “Destilación”, “Núcleo”- continúan con diversos bemoles el tema principal.

En la página 25 se anuncia la “Muerte De Gea” (“llega la hora en su regazo de barro”), pero renace o se siente su presencia transformada en la poetisa en los siguientes textos: “y si Gea muere y se levanta / es para abrir cada párpado / hacia la escala nueva del recién nacido / del que mastica las raíces en pedazos / y ve al liquen abrirse en su boca”, según leemos en “Reflejos” (p. 36). Más adelante, la diosa-poetisa vuelve a ser fecundada y da a luz de nuevo (“La Desintegración”, pp. 59-60):

“caímos mientras hurgabas en mi vientre
y recogías la tierra de mi carne
para cobijar a tus muertos
(...)
Gea alumbraba a Océano al otro lado
nosotros a medio camino
viajábamos sobre aceite negro
con otra carne y deshuesados
habitando la gravidez sin término
que no viaja en una nave de plástico
que habita la víscera abierta
que descascara temprano el pecho
de la criatura más próxima

Son pocos los poemas en los que Barja explora otras vertientes. En “Vigilia”, por ejemplo, nos muestra su presente actual, una cotidianeidad en la que se sabe agobiada, sin sentido ni dirección, abrumada por no sentirse celestial: “el suelo libera un silbido / el espejo puesto para atrás / el reloj enterrado / ningún servicio a la comunidad / vengan con su llanto / es la hora del rito / talk show a las 21 horas” (p. 16). En “Paseo”, se relata una anécdota aprendiendo a manejar bicicleta: “se adhiere a la fuerza que empuja la rueda / y tú también caes / erupciona la encía / blanco te alzas desde la calle más honda” (p. 61).

Al final, en el poema que da título al libro (p. 67), se da la plétora del alumbramiento, en el que la autora retoma su dolor para metamorfosearlo en la expresión plena de la que se guía en la oscuridad de la naturaleza humana, en la que entrega su maduro fruto. Habremos de advertir al lector o lectora que algunos poemas insinúan gráficamente, con sus formas caligramáticas encorvadas, el estado de gestación propiamente descrito, como el que acabamos de comentar y que reproducimos aquí:


La exuberancia vegetal de su poesía, el reiterado vínculo con la madre Tierra, no es pura casualidad, ya que la poetisa proviene de un lugar en el que el medio ambiente es dominante. Por ello pensamos que, al modo del poeta Jorge Teillier, Barja ha elaborado una “lárica” para su poética, en la que imperan no solamente nostalgia o añoranza por el lugar de origen, sino también afirmación del entorno, búsqueda de la realización personal en medio de este mundo que nos consume: “la caña comenzó a crecer en su pupila / allá en la selva sin luz / delante de la fiera”, como reza en “Poema Con Peces” (p. 63). Posiblemente a la primera lectura no se sentirá el hilo conductor entre los poemas, tal vez por los cambios de escenario o por ciertas diversidades léxicas, pero la circunstancia que motiva cada texto es la misma: la mítica forma de la que hemos nacido todos, la incógnita aún no descifrada que es la vida misma, el origen propiamente dicho en el que inevitablemente hemos participado -pues aún estamos gravitando dentro de sus vórtices y vendavales. Ello también se aduce por la inquietante cita que abre el libro, a cargo de Paul Celan:

BEIDERentnarbteLeiber,
beiderTodesblattüber der Blöße
beiderentwirklichtesAntliz.

An Land gezogen von
der weißestenWursel
des weißesten
Baums (2).

No por algo el título del libro también alude a la reciprocidad y atracción que existe entre todo lo que es material; es decir, cercanía y lejanía a la vez, el potencial como poeta de distanciarse de las cosas cotidianas, de los fenómenos, de los sucesos, y verles y describirles en perspectiva desde una cierta altitud, mental o anímicamente. Siempre se ha dicho que la poesía es más interrogación que afirmación, un monólogo que inquieta a quien lo elabora; pero como deducimos al leer lo escrito por Girri, la poesía es un interminable estado cíclico, génesis y apocalipsis al mismo tiempo, un constante camino que no cesa de abrirse entre el ramaje de la existencia -es decir, un cierto heracliteísmo, en el que todo se renueva, todo cambia, como la tierra al ser fecundada por el agua renace con sus nuevos brotes y de nuevo luego del reposo vuelve a engendrar vida. En Gravitaciones, al margen de escuelas o de estilos vigentes, Ethel Barja hace introspección de sus más profundas pasiones y las hace emerger con hábil y estremecedora poesía: “cada vibrar es un eco / de las campanas que doblan / más de uno mi oído / le canta a mi boca”, dice en “Intuiciones” (p. 45).

Es saludable escuchar una nueva voz oriunda del centro del Perú, ya que la poesía de esta zona ha sido algo esquiva ultimadamente de los radares (3). Por eso, las páginas de este libro son buenas noticias, a pesar de que Barja toma mucha distancia de lo que escriben otros poetas de provincias y balnearios peruanos.

Para terminar, aquí quisiera agregar una opinión muy personal: estoy plenamente convencido de que Paracaídas Editores es la mejor editorial peruana de poesía contemporánea, ya que de nuevo me encuentro con un buen libro de poemas. Algunos de sus últimos títulos -no he podido comprarlos/leerlos todos- han sido para mí de muy grata asimilación, como Barlovento de Víctor Ruiz Velazco, Tarea Silenciosa de Andrés Hare, Los Discutibles Cuadernos de Carlos Quenaya, o Cura De Sueño de Gimena María Vartu. Y digo la mejor editorial, es decir, el mejor editor, ya que Juan Pablo Mejía es quien hace de todo en esta empresa; porque la labor del editor no es solamente la del cuidado de la edición en imprenta cual si tal poemario fuera un talonario de facturas como hacen otros editorzuelos luego de cobrar más de 1000 soles. La labor de un editor es la de encaminar el oficio del poeta aconsejando una óptima estructura de la obra tras un lectura minuciosa del manuscrito -luego se hace el trabajo propiamente editorial. El mejor editor de poesía es el que deshecha muchos libros que llegan a sus manos, y de entre ellos debe escoger el que mayor refleje sus expectativas como lector de poesía, no como negociante editorial (4). Ciertamente, también ocurre que los mismos poetas (por escépticos o por ávidos) son los editores de sus propios libros y por asumir esa doble identidad no prevalece un correcto discernimiento de autocrítica: así, muchos poemarios “nacen en el mayor vacío”, parafraseando a César Vallejo (5). Por eso, pienso y auguro que algunas de estas publicaciones de Paracaídas Editores deberán ser las piedras angulares de la futura poesía peruana (6).

* * *

Precio en librerías.- El poemario de E. Barja me fue vendido el pasado 18 de marzo a 25 soles en Librería Inestable (Calle Porta 185 “B”, Miraflores) -y de regalo me dieron dos libros de poemas: El Oscuro Pasajero (Lima: Ediciones Trashumantes, diciembre 2012, 58 pp.) de Paul Forsyth Tessey  y Hoyo 13: Novela Barrial (Lima: Librería Inestable, noviembre 2013, 49 pp.) de Rafael Espinosa. Por pertenecer a dicho género no comercial, estoy seguro de que ninguno de estos tres libros de poesía está a la venta en otras librerías limenses. Lo dudo mucho...
Relación del crítico con la autora.- Por suerte, ninguna, por el bien de escribir una reseña bastante independiente.
USB para guardar este documento.- S/. 16.99.
Viáticos (Viaje de ida y vuelta a Miraflores en el Metropolitano).- S/. 4.
Escribir esta reseña.- No tiene precio.
Para todo lo demás existe Carlos Carnero Figuerola.

* * *

Al escribir esta reseña, nos enteramos del fallecimiento del poeta Miguel Ángel Guzmán Dávila (nacido en Lima, en 1968), quien llevaba tiempo combatiendo contra una lamentable enfermedad. Quienes lo conocimos a mediados de los 90s durante diversas actividades poéticas, queremos dar nuestras condolencias a sus familiares y amigos más cercanos. Miguel Ángel Guzmán tenía una gran esperanza en la poesía peruana, como lo evidencian no solamente sus poemarios (Collage De Un Adiós, 1990; Construcción De Transparencias, 2002; y Lenta Claridad De Tempestad En Calma, 2002), sino también dos antologías preparadas por él: Literatura De Puno (2006) y Poesía Peruana Contemporánea (en colaboración con Carlos Bayona Mejía, 2010). En el año 2012, cuando coincidimos trabajando como editores en el Fondo Editorial de la Universidad Alas Peruanas (7), Guzmán junto al director del fondo, el poeta Omar Aramayo, editó el primer tomo de un monumental homenaje a César Vallejo en el que se recopilaron escritos y ensayos sobre el vate santiaguino que estuvieron fuera de circulación por años (aunque debemos decir que dicha edición está llena de erratas). Según supimos en su momento, las últimas actividades literarias de Guzmán fueron publicar videos en YouTube reseñando libros peruanos recientes. Sobre su obra poética, el escritor Carlos Zúñiga Segura afirmaba: “La poesía de Guzmán entraña la afirmación vitalista, el concepto de adhesión a los nombres y aromas de la vida misma; sus ideas se nutren de ritmos transcendentes y de propuestas conmovedoras” (8). En la foto adjunta de nuestro archivo personal, aparecen de izquierda a derecha los poetas José Pancorvo, Jorge Ita Gómez, Antonio Sarmiento, Miguel Ángel Guzmán y quien esto escribe, en el patio de la extinta Universidad Cristiana del Perú “María Inmaculada” del distrito de Magdalena del Mar, el día 16 de diciembre de 1998, luego de un recital del ciclo Poesía y Narrativa Contemporáneas, organizados por el poeta César Toro Montalvo (quien asoma el rostro en el filo de la foto). Q.E.P.D. nuestro querido amigo Miguel Ángel, a quien recordamos con estos versos suyos:

Con la fuerza del calor
que recorre una curva de luces
y viaja lejos por el cielo
y solloza pétalos y derrama cabellos
un cristal gira por los frutos del sueño
Se levanta invicto como una ola
y torna fuerza y chapuzón con destellos y algas,
embriaga las estatuas del puerto
derrite la sal de los muelles
inquieta el lento decir de las barcazas,
se columpia el cristal
en la tempestad de la lluvia
semeja un ojo, una gema, una piedra,
sideral y sólida transparencia
Llamarada encerrada en el espacio
pende como una nostalgia cuando cae de algún cerro
o como la tarde a punto de desplomarse en el océano (9).

Antonio De Saavedra

________________________________________
1 Publicado originalmente en Diario De Un Libro (1972). Tomado de: Alberto Girri. Obra Poética III. Buenos Aires: Ediciones Corregidor, 1980, p. 106.
2 La traducción al español dice:

DESCICATRIZADOS cuerpos de los dos,
funerarias hojas de los dos sobre la desnudez,
desrealizado rostro de los dos.

A la tierra atraídos por
la raíz más blanca
del árbol
más blanco.

3 Para un mejor conocimiento de la poesía actual de esta región se pueden consultar las siguientes antologías:

- Poesía De Junín (Huancayo: Casa de la Cultura de Junín - Biblioteca Wanka, 1967).
- Gutiérrez Quiliano, Alberto. Antología De La Poesía Contemporánea Del Centro (Huancayo: Ediciones Mantaro, 1978).
- Zúñiga Segura, Carlos. Literatura De Tayacaja (Lima: Ediciones Capulí, 1995)
- Jara Maylle, Andrés. Huánuco Y Su Poesía. Antología General (Lima: Editorial San Marcos, 2005)
- Zúñiga Segura, Carlos. Literatura De Junín (Lima: Fondo Editorial Cultura Peruana, 2006)
- Mayta Inga, Apolinario. Literatura De Junín Siglo XX (Huancayo: J. M. Arguedianos, 2007).

Además, diversos y activos artistas pertenecientes al movimiento Hora Zero son naturales del centro del Perú: Sergio Castillo, Tulio Mora, César Gamarra, Arturo Concepción Cucho, Ángel Garrido Espinoza y Margarita Caballero, sin olvidar a las fenecidas poetas huancaínas Flor De María Ayala y Lucía Ocampo, según apunta Tulio Mora en su antología Hora Zero: Los Broches Mayores Del Sonido (Lima: Fondo Editorial Cultura Peruana, 2009).
4 Algo sobre el truculento oficio de editor de poemarios ha sido ya escudriñado por el poeta Víctor Coral en su blog Luz De Limbo. Véase el siguiente enlace: “Por qué no hay editores en el Perú, solo impresores”: http://luzdelimbo.blogspot.com/2013/10/por-que-no-hay-editores-en-el-peru-solo.html.
5 Vallejo hace referencia, en carta a Antenor Orrego dada a conocer por José Carlos Mariátegui en1928, a la poca acogida que tuvo su magnánimo Trilce. La cita exacta dice: “El libro ha nacido en el mayor vacío”, en: Luis Monguio. César Vallejo: Vida Y Obra. Lima: Editora Perú Nuevo, s.a. [¿1960?], p. 128.
6 No quiero pecar de melodramático, pero algunos libros editados por Paracaídas Editores han sido mal recibidos (o, mejor dicho, ¡mal calificados con puntuación, cual si fueran concursantes del reality show de Gisela Valcárcel o álbumes debutantes en Pitchfork Media!) por el ensayista José Carlos Yrigoyen en su blog de crítica de poesía Poema Inútil. Léanse las reseñas a los libros últimos de Cristhian Briceño y Karina Valcárcel, respectivamente, para darse una idea: “La Tentación Del Vacío”: http://poemainutil.blogspot.com/2013/10/la-tentacion-del-vacio.html y “Abrazos De Oso”: http://poemainutil.blogspot.com/2013/11/abrazos-de-oso_26.html.
7 Donde, entre otras cosas, decidimos Guzmán y yo como editores, luego de ser consultados por los directivos del Fondo Editorial UAP, desechar una muy pretenciosa “antojología” (véase nuestra anterior reseña en este mismo blog) firmada por Paul Guillén, intitulada Magia Dorada: Antología De La Poesía Peruana 1944-1997, que ya estaba programada para entrar a imprenta y que incluso ya figuraba como “de próxima aparición” en las solapas de libros ya publicados por el FEUAP.
8 En: Carlos Zúñiga Segura. Voces De La Literatura Peruana. Conversaciones. Lima: Editorial San Marcos, 2006, p. 194.
9 En: César Toro Montalvo. Canarios En El Árbol. Poesía Del 90. Lima: Universidad Cristiana del Perú “María Inmaculada” - Palabras del Oráculo, diciembre 1998, p. s/n.


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