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MAXIMUM TERROREM: ADICTO A LAS FRECUENCIAS NOCTURNAS

10 de agosto de 2012

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Cada vez más frecuentemente, en medio de las numerosas comodidades que nos ofrece la omnipresente tecnología digital, tendemos a olvidar que no hace mucho hubo un tiempo en que había que escribir a mano, ir al correo a echar unas letras a nuestros familiares y amigos, limpiar periódicamente los cabezales de la videograbadora, o mandar los rollos de fotos a revelar en un estudio especializado. De manera similar, solemos olvidar que antes era toda una proeza grabar y distribuir música no precisamente ortodoxa: grindcore, dark, noise, punk, synth pop, industrial... Los primeros cultores de estos géneros la vieron verde para iniciar operaciones, teniendo que echar mano de los escasos y pobres equipos disponibles.

Erik Bullón fue uno de estos “precursores”. Desde la adolescencia, Bullón estuvo interesado en los sonidos de naturaleza acústica más excéntrica, lo que le ha llevado a perpetrar toda una carrera en la tradición de propuestas sonoras extremas -de las que, sin menoscabo ni ofensa, el industrial es un botón de muestra. Erik ha participado en jornadas clave para las escenas electro-aleatorio-experimentales peruanas, y ha sido testigo de su génesis misma. Hoy, instalado en Irlanda, sigue facturando ese input tremebundo, cuando no terrorífico, el equivalente a una terapia de shocks para quien no tuvo suficiente con el soundtrack de The Omen; y lleva las riendas de Flugelrad Records. Escondido tras varios nombres reconocibles en las escenas ruidistas (Error Genético, Pychulator, Necrópolis), decidimos abordarlo “vía mail” bajo el alias que mejores réditos le ha reportado -poniendo de paso su catálogo como tal para libre descarga. Con ustedes, Maximum Terrorem.

EHC: ¿Desde siempre te han atraído los sonidos de resonancias macabras y/o angustiantes?
EB: Me atraen los sonidos por su característica acústica, por ejemplo los que produce el didgeridoo o los cantos tibetanos, pero no necesariamente por su resonancia macabra. Soy una persona alegre. Cuando chico fui introvertido y tuve acceso a música de mis padres, Isao Tomita, rock progresivo. Después, mi hermano escuchaba en la Super FM Radio Clash, que fue el primer programa new wave del país, y comenzaba a llegar música al pasaje Los Pinos, Galería Wilson, Galería Arenales... Todo eso me benefició. Yo recién grabé mis primeros cassettes en BPM Studios: el tiempo en que empecé a grabar me gustaban cosas como Kraftwerk, Cabaret Voltaire, D.A.F., y después también el techno pop, acid house, new beat. No tenia referentes sonoros del industrial old school, excepto por lo que leía en los fanzines que tenía, recordemos que en el 87 sólo estaban los programas 2001 y Nueva Generación en Radio Uno. Recién salí a conocer gente “subte” en la última etapa de la No Helden, en la época del colegio: habían fiestas en varias partes de Lima con la luz ultravioleta, disfruté de la new wave cuando fui adolescente, ésa fue mi etapa. Fui un “radio-aficionado”, si lo quieres así, un coleccionista de radios de onda corta, y me dedicaba mucho tiempo a escuchar lo que había, todo eso era potencial material sonoro. Con eso empecé a crear montajes de sonido.
EHC: Aparte de las influencias sonoras, ¿tienes otros referentes, visuales o literarios?
EB: Como te decía, tuve acceso a fanzines y revistas underground. Había de todo: new wave, dark, industrial, experimental. Había de todo para leer: fanzines de Brasil que hablaban de Klinik, Placebo Effect, Nocturnal Emissions; fanzines de España que hablaban de Esplendor Geométrico, Orfeon Gagarin, Víctor Nubla, Comando Bruno... En revistas, estaba la Rock De Lux, donde ya hablaban de Depósito Dental, Vagina Dentata Organ, La Fura Del Baus. En la época del colegio, me dediqué a grabar videos también, en TV estaba canal 27, los videos de Rockamérica, etc. Pero, claro, si te refieres a cine, pues de hecho la ciencia ficción, Un Paso Al Más Allá, Dimensión Desconocida, Outer Limits, Stargate, etc. En general, te diré que yo empecé por una inquietud mía con la ingeniería de sonido, mi forma de trabajar se debe a una necesidad de expresión creativa, me era necesario escuchar esos sonidos, y como no estaban a mi alcance, los tenía que crear yo. No tuve referentes sonoros industriales similares a los míos hasta finales de los 80s, cuando recién vi similitud con estos estilos. En sí fue todo espontáneo, fuera de influencia sonora. Paralelamente, estaba redescubriendo algo que ya se hacía en otros lados. Después de conocer el industrial old school, ya tuve otros proyectos en los cuales enfocarme más -concretamente en un concepto del industrial de la vieja escuela con esa temática de shock típica que tiene, pero la mía iba dirigida a una apertura de conciencia, al contrario de géneros como el martial industrial, que glorifica la guerra, o el industrial noise como Non, que cultiva una fascinación con el satanismo o el nazismo más vulgar. Eso no va conmigo, como tampoco la protesta de ninguna forma. Lo mío es abstracto en información, no lleva ninguna consigna ni bandera emotiva. Tú le das el significado que quieras a ese resultado.
EHC: Tu primera aparición como Maximum Terrorem, el demo Necro, data de 1989. ¿Estuviste en algún grupo antes de esa fecha?
EB: Siempre tenía el proyecto solo, y no lo había concebido como un proyecto siquiera, no sabía lo que estaba haciendo, ni siquiera si era música o no. Empecé confeccionando sonidos y haciendo ruido con lo que tenía a mi alcance, y lo tuve que adaptar a mis necesidades. Ya que no tenía sintetizadores, tenía una grabadora de carrete chica con micrófono, a la cual le adapté el cabezal para que grabara sin borrar; así que, capa tras capa de sonido de radio de onda corta, llegaba a gastarse la cinta y saturar. Después modifiqué juguetes, quizá una forma temprana de “circuit bend”: salían ruidos muy raros, cosas que no he publicado aún. Esto se lo mostré a un amigo que me dijo “oye, eso que estás haciendo se llama música concreta”, y me pasó unos fascículos y un cassette en el que venían Pierre Henry y Mauricio Kagel; en los fascículos se explicaba el proceso de hacer música electrónica. Después de eso, recién armé el primer cassette con carátula, y se lo entregué a él y a otras personas. Las primeras grabaciones las empecé en el 87: mientras trataba de hacer mixtapes, salió algo semejante a lo que le llamaríamos industrial de la línea S.P.K., Premature Ejaculation o Nurse With Wound.
EHC: ¿Y Necro fue publicado entonces o después?
EB: Después, esto fue lo primero que publiqué con una carátula. Fue de corto tiraje.
EHC: Te hago esa pregunta porque, por la información que se consigna en el site de Flugelrad Records, se diría que no eras el único que descerrajaba por esos días un discurso entre abstracto y tétrico de música filo-industrial. Ello, en una época en que no existían ni medios de difusión independientes ni un público enterado/interesado. ¿Es así?
EB: Claro, ni el único ni el primero, ni mucho menos noise. Siempre he estado interesado en conocer lo que estaba haciendo otra gente y escuchar lo que había. Ya mucho tiempo después, con la influencia de estilos externos/extremos, hubo una respuesta esporádica en Lima. Sí, esas grabaciones en la web van de mitad a finales de los 90s, y las fui recibiendo después que publiqué Estudios Embriológicos De Deformaciones. Parte del material son otros proyectos míos y de amigos en común, del colegio, etc. En el periodo en el que yo empecé, hubo gente que hizo cosas en otras variantes del industrial rítmico. Estaba Disidentes (86-87) de Martin Ponce, que es de lo primero que tengo conocimiento en cuanto a techno industrial, y luego T De Cobre: esto llegó a influir en otra gente que formó sus grupos -entre éstos, Fierros Oxidados, de Jorge Gonzales (hizo dos temas en vena techno industrial), y luego Ensamble. Estaban también Círculo Interior, Vade Retro, Relayze, Stressful (también de Ponce). A inicios de los 90s, surgieron proyectos interesantes de otra gente, estaba Phlegm de Mario Velarde (91), que era industrial a lo Sore Throat. A mitad de la década, Velarde armó Sangama con Óscar Reátegui y José Morón. Esto sí salió bastante original. Otra grabación de Sangama, muy posterior, se hizo en Corea Del Sur: era de corte Neubauten-Test Dept. También salieron en ese periodo Casus Belli, de Dante Gonzales y Kike Barrón: era un poco a la época temprana de Cabaret Voltaire/Front 242. Otros fueron T.H.C. (ex Círculo interior, en onda EBM), los originalísimos Sadomasters (Carlos Chac More y María Alejandra Gómez, querían hacer black atmospheric y les salió algo a lo S.P.K./Throbbing Gristle), K.I.L.L. (empezó industrial core, pero ya después se hizo más complejo y contestatario). Por ahí me olvido de alguien más... Bosques De Dios (new age)... Víctor Chang, un ingeniero de sonido que ha hecho sonido experimental ecléctico desde hace algún tiempo atrás.
EHC: Entre Necro y la maqueta epónima de 1996 median 7 años. ¿No participaste de otro proyecto sonoro en todo ese tiempo?
EB: Sí, siempre estuve grabando cosas, algunas en el tiempo de colegio -que luego intercambiaba con uno que otro compañero-. En casa de otro colega de colegio grabamos loops con llamadas telefónicas, pero eso no lo recupero aún. Estaba más dedicado a grabar o hacer las carátulas. Tengo cassettes que saldrán a la luz en su momento.
EHC: ¿Cómo interpretar esa maqueta: los temas allí incluidos comparten algo en común, una suerte de digamos “hilo conceptual”, o sólo fueron el resultado de una cosecha arbitraria de grabaciones inéditas?
EB: Ese cassette era una suerte de recopilación de cosas que tenía entre los cassettes domésticos, una especie de álbum recopilatorio de demos. Tenía como 50 o más cintas de ensayos que no quise publicar así nomas. Decidí editar lo más aceptable según mi criterio. La mayoría de esos cassettes se ha perdido o destruido.
EHC: ¿Maximum Terrorem fue un afianzamiento o un paso adelante con respecto a Necro?
EB: Los dos serían álbums recopilatorios, era la forma en la que trabajaba, cassettes de ensayos y luego elegir partes de ciertos periodos, al menos para ese proyecto era así. No hay diferencia, excepto en la forma en que se “construyeron” los dos cassettes: ambos eran collages de grabaciones caseras, el equipamiento era bastante simple. Debía adaptarme a lo que tenía o a lo que podía conseguir en el momento. Ambas maquetas se hicieron con la idea de repartirlas entre conocidos, en corto tiraje.
EHC: Entras a Insumisión en 1997. ¿Qué recuerdos de tus días al lado de Leonardo Bacteria?
EB: En el 97 estuve activo en mis propios proyectos, y durante ese periodo también colaboré con el proyecto de Leonardo. En realidad, no entré a Insumisión: eso siempre fue algo de Leonardo, y no mío. En esas fechas, participé en la producción para el split con Lluvia Ácida, Maquinaciones (Harijan, 1997). Leonardo era bastante movido para organizar conciertos y generar prensa, tenía conocimiento de mis proyectos e incluso me vio tocar, de allí que me pidiera ayudarlo a producir tracks para Insumisión. Él era un conocedor del noise core (que es como hacer bulla con guitarra, batería y voz, ligado al punk), y armó algunos fanzines de trash core, noise core. Gran ego, en el buen sentido, capaz y creativo.
EHC: Ese sonido como de látigo en “Pabellón De Quemados” está reciclado de “Agente Depresor”, ¿verdad?
EB: Tienes buen oído. Sí, “Pabellón De Quemados” fue el nombre provisional que le había puesto a “Agente Depresor”, que tomé prestado del Maximum Terrorem para tocar en la sesión de Radio Miraflores. Casualmente, “Pabellón De Quemados” es el nombre de otro viejo proyecto mío.




EHC: Aparte de Insumisión, participaste como Error Genético y Pychulator en el Infamia (Una Recopilación De Música Electrónica E Industrial) (Grabaciones Infames, 1997) y en el menos difundido Estudios Embriológicos De Deformaciones: Compilación Ambient/Industrial/Noise Peruano (Chancro Seco Records, 1997). ¿Qué inquietudes canalizabas bajo esas identidades?
EB: Error Genético era un alias más enfocado en la parte rítmica, podía llevar percusión de manera lenta o más basada en loops. Pychulator era un remanente de Sadomasters, toda la instrumentación (equipos, cables, pedales, teclados, micrófonos) era de Carlos Chac, las pistas iniciales eran de él -unos tratamientos de percusión con delay que hizo él solo, y después ese magma se re-trabajó en una que otra sesión hecha en su casa. Mi aporte era deformar todo en lo posible, los teclados y las voces incluido.
EHC: ¿A quién se le ocurrió el nombre de “Pychulator”?
EB: El nombre salió mientras bromeábamos los tres, jugando con las palabras “Pyrolator” y “annihilator”. La variante final con alusión al miembro viril fue ocurrencia de Antonio Chávez, el tercer integrante de Pychulator, también conocido como Antonio K19. El nombre llegó a los diarios, se dio un par de tocadas e incluso una mención -obra de un caricaturista en su comic del Chesu. Dio mucho que hablar por el nombre tan sugerente, creo que se le dio demasiada importancia.
EHC: Después se quedó solo Antonio, quien editó un par de álbums usando ese apelativo. ¿A qué se debió?
EB: El proyecto era producto de una amistad de tres, y de ahí la colaboración. Como ya dije, las cintas iniciales eran de Chac, experimentos que él hizo con Sadomasters, y eso se usó como base, sobre lo que se le suma Chac en teclado y distorsión, yo en otro teclado manipulándolo en conjunto con la voz de Antonio, a través de un delay digital. Yo seguí grabando con Chac varias sesiones tipo “black atmospheric”, de las cuales usé parte para Estudios Embriológicos De Deformaciones y, posteriormente, Infamia. Después de ese periodo, nosotros ya nos fuimos cada quien a sus proyectos. Lo siguiente lo hizo Antonio como proyecto solo, en su PC, en formato álbum, plasmando sus intereses personales, quizá tipo Peter Sotos y sus Whitehouse, o Merzbow. En eso no tenemos participación ni Chac ni yo. Respecto al nombre, no hay problema con que lo use. Quizá después publique grabaciones restantes de eso.
EHC: ¿Error Genético publicó posteriormente algún disco?
EB: Aparte de lo que salió en recopilatorios, sólo hay dos cosas que recuerdo: un split Error Genético/Maximum Terrorem y un cassette llamado Minimal Hypnotic Soundscape. Ah, también un CD-R no publicado de 3 temas realizado en casa de César Alcázar (Triplex-b-Magnafusa, Las Vacas De Wisconsin).
EHC: ¿Por qué dejaste de colaborar en Insumisión?
EB: Necesitaba terminar mis proyectos. En ese tiempo, grabé otro cassette llamado Atmosfear, lo primero netamente dark ambient, con un sampler SK8 de 8 bits y un digital delay. Al Atmosfear lo tenía originalmente en minidisk como master, y luego lo transferí a formato .wav con ayuda de Antonio Chávez.
EHC: Para el 2000, antes de dejar el país, editas Antifonía de manera independiente. Con respecto a tus registros previos, aquí es evidente un gran salto cualitativo, incluso desde el dantesco arte de portada. Esto, a pesar de que tiene el mismo cariz “recopilatorio” del cassette del 96. ¿También tú lo sientes así?
EB: Calidad sonora no tenía en lo absoluto, al menos dentro de mis estándares, pero estaba contento con aplicar limpieza al ruido analógico del cassette. Después mejoró la forma de restaurar o mezclar el material, aunque de forma muy bruta, ya que recién estaba aprendiendo a usar el software con esos fines. La carátula del Antifonía se compone de recortes que encontré, no hubo manipulación digital de ningún tipo, excepto a la hora de escanear la master e imprimirla en color. Las copias cada una eran un original, por así decirlo. Siempre traté, en la medida de lo posible, que las copias de master salieran limpias. Los collages y montajes los realizaba yo mismo a mano, y el papel de copia, también, me tomaba el tiempo de que se vea presentable dentro de lo que me fuera posible.
EHC: ¿Antifonía cubre el mismo período o se trata de grabaciones posteriores a 1996?
EB: No exactamente. Antifonía cubre el periodo 90-99; el cassette epónimo, el periodo 90-96.
EHC: ¿Qué tan difícil fue adaptarse a un país como Irlanda?
EB: Nada difícil. Ya que vivía de modo independiente, compré algunas cosas el 2001, con las que empecé a componer el material del cual compilé Tenebræ: una Roland VS-880, que es un portaestudio digital incluido efectos, me ayudó muchísimo. Dejé los cassettes de lado, todo iba a un grabador de CD Master Phillips durante ese tiempo. Después estudié Tecnología de la Música e Ingeniería de Sonido.
EHC: ¿Existen allá grupos como Maximum Terrorem? ¿Qué tal el panorama sónico irlandés en general?
EB: Que se parezcan a lo mío, no. Cada quien tiene su huella personal, creo. Hay un par de proyectos de industrial old school (Luxury Mollusc, por ejemplo), algunos drone (como Null/Void), otros noise experimental (Gen 26), por aquí anda el autor de un libro sobre noise que también tiene un proyecto, y otros de corte más serio como Roger Doyle. Preguntan por material peruano, así que he llevado la mercadería subte del Perú, desde electro noise hasta metal, para que se conozca. Hay buenos comentarios menos mal, les gusta el metal peruano, una que otra cosa. La movida polaca industrial también viene de visita de vez en cuando, y es la que más ha ayudado a que el sonido clásico continúe.


EHC: ¿Has formado parte de algún proyecto con músicos irlandeses? ¿Has seguido tocando en vivo?
EB: No he formado ningún proyecto con nadie aquí, aunque he remezclado para músicos de la vieja escuela electrónica chilena como Eduardo Gozne, veterano ex Albania (primer electro industrial en Chile) e IC Band (electro de la vieja escuela); o producido algunas cosas (música para videojuegos y cortos experimentales de video). Se me invitó a un taller de percusión con Brendan Perry por un par de meses, y aproveché para dejarle un par de CDs de música aborigen y otro de Traffic Sound. Me han invitado a tocar en uno que otro evento. En algunas de las tocadas por ahí estuvieron Z'ev, Dead Factory, Whitehouse, Horologium, Koji Tano, Karkowski. A veces intercambian material, a veces te regalan sus promos y mayormente piden material, y preguntan qué hay en Perú, si hay algo similar. Fue entonces que pensé en compilar el material que junte en Flugelrad.
EHC: ¿Cuándo decides lanzar Flugelrad Records? ¿En qué consiste básicamente esa iniciativa?
EB: La verdad, no lo recuerdo exactamente, pero de todas formas ha sido después del 2008. En principio, la iniciativa era la de publicar material: demos, cassettes sin carátulas, grabaciones perdidas, cassettes que he recibido, propuestas, temas sueltos; todo lo relevante y afín a lo que he estado publicando personalmente en mis proyectos. He juntado todo de a poco. Aún quedan cosas sin publicar, en multitrack, cosas que algunos se rehúsan a publicar (como Óscar Reátegui con material de Sangama). Entonces lo que hay en común es dejar las cosas un poco al misterio, no mucha información -sólo que de forma gráfica, el nombre y la música (o “no música”) en sí ya bastarían para formar un conjunto en Flugelrad. En sí es un proyecto de arte, aunque suene pretencioso, porque igual no soy promotor. Esto es una especie de documentación: en lugar de meter mucho palabreo sobre el artista en sí, dejamos que el que busque, encuentre. Como decía, mejor dejarlo a la imaginación: los gráficos son, en conjunto con los sonidos, una sola cosa.

EHC: ¿Sólo se cuelga material de bandas peruanas?
EB: Ésa fue la intención inicial, publicar demos de proyectos que vayan cercanos a los géneros industrial, ambient, noise experimental; como lo intenté hacer antes en mi sello de cassettes. Aunque me han escrito también para publicar otras cosas de otros países, mayormente basura harsh noise de la que abunda. Es por eso que tampoco le he dedicado mucho tiempo a Flugelrad, ya que no es un sello que tenga que ver con dinero de por medio o con pretensiones de fama: su valor es únicamente documental. El trabajo que le he dedicado ha sido muy lento, debido a que me ha tomado tiempo restaurar el arte o, en el caso de que la cinta no lo tuviera, generarlo para su publicación -y, antes de eso, restaurar y masterizar el material digitalizado.
EHC: Me parece que Spiritus Mundi (2001) y sobre todo Tenebræ (2009) han reconducido el sonido de Maximum Terrorem hacia una suerte de dark ambient, cerca de los fichajes más escabrosos de la discográfica americana Projekt. ¿Compartes esa impresión?
EB: Es probable. De ese sello, sólo conozco Attrition, pero no ha sido a propósito. A mitad de los 90s escuchaba cosas como Beherit, Endura, Mordor o Neptune Towers. Ya después descubrí el dark ambient o death industrial, pero de Projekt no tengo conocimiento. En quienes pensaba cuando orquesté Spiritus Mundi y Tenebræ, fue en Tod Dockstader, Pierre Henry, música concreta.
EHC: ¿MT sigue siendo la única entidad asociada a Erik Bullón que permanece en actividad?
EB: Tengo diferentes encarnaciones o aliases, quizá, sin exagerar, como una docena: Tribuna Médica, Necrópolis, Amplia Resonancia, etc -los cuales uso para diferentes grabaciones. Algunos proyectos son de un solo álbum, es como mayormente prefiero trabajar. Tengo mucho material sin editar o publicar, cosas más cercanas al space ambient, otras más dub hop, unos híbridos por ahí que no sé qué son. Los tengo guardados. Algunos ya han sido reeditados en Flugelrad. Algunos aún no.
EHC: ¿Piensas editar próximamente un nuevo disco? ¿Para cuándo sería?
EB: No lo sé, es probable que lleve a cabo alguna colaboración y algún split con algún músico de la vieja escuela industrial experimental de Iberoamérica. Por lo pronto, voy a ir compartiendo el material como siempre, a través de la web, con los interesados. Realmente no he buscado disquera. Lo último que publicó alguien en cassette fue un split con Kamil Kowalciek en un sello polaco, lo otro fue un 3-Way split con Dao De Noize, Premature Ejaculation e Liliuminarium en un sello noise. Como no quiero armar un gran catálogo con cientos de álbums al mes, prefiero cambiar de apelativos de vez en cuando.
EHC: ¿Mantienes contacto con tus colegas peruanos de la movida electro-aleatoria?
EB: Claro, aunque son músicos de otros géneros a los cuales he comisionado este tipo de música un poco más rara y esotérica. Les ha gustado la idea, pero no hemos planeado nada por lo pronto. Mario Velarde está escribiendo un libro sobre los grupos/proyectos bulleros en Perú, lo que incluye al industrial y al noise de corte electrónico.
EHC: ¿Y qué opinas de los demás músicos de las escenas nacionales afines a la experimentación?
EB: No estoy muy enterado. Me han hecho escuchar apenas algo. Conozco a Ricardo Pino Ríos, que está haciendo algo interesante y original cercano al industrial “clásico”: de lo poco que me han hecho escuchar, es lo que más me ha llamado la atención. Otros músicos trabajan en diferentes estilos de electrónica. Por ejemplo, Dante Gonzáles sigue en su búsqueda de sonidos interesantes con buenos resultados, Farid Giha se manifiesta con el minimal synth de modo bastante prometedor. Víctor Chang también está dando mucho que hablar en el norte del Perú. Ojalá haya más gente que haga eso, hay harta gente que mencionar. Ojalá armen uno que otro recopilatorio, porque hay mucha creatividad. Siempre ha sido de mi interés lo que hace la gente por allá.
EHC: ¿Algo que desees agregar?
EB: Claro, gracias por todo. Los invito a chequear Flugelrad Records: ahí está la mayoría de mis proyectos y de las reediciones de mi caduco sello de cassettes -el cual no se centraba sólo en el ruidismo, pero sí se enfocaba en la búsqueda del sonido experimental fuera de etiquetas. No se trataba de mostrar personalidades artísticas, sino de difundir un resultado o un producto interesante.

Hákim de Merv


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