EL PERFUME, DE PATRICK SÜSKIND: LA DULCE FRAGANCIA DE UN CRIMEN PASIONAL

5 de octubre de 2012

 

“La autoestima positiva es importante porque, cuando la experimentan, las personas se sienten y lucen bien, son efectivas y productivas; y responden bien a los demás. Responden a ellos mismos saludablemente, en forma positiva, y pueden crecer y cambiar. Ellos saben que pueden ser amados y son capaces de mejorar. Se ocupan de ellos mismos y de los demás. No necesitan humillar a los demás para sentirse bien”. Este argumento del psicoterapeuta canadiense Nathaniel Branden es, sin duda, bastante convincente. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando la ambición enfermiza y desmedida hace que uno actúe destructivamente, sin pensar en las consecuencias de sus actos?

Esbozado este razonamiento, es oportuno pasar una somera revista a la biografía del incisivo escritor alemán, Patrick Süskind y su acuciosa novela El Perfume: Historia De Un Asesino, que ya se ha convertido en un clásico de la literatura contemporánea.

EL HOMBRE DETRÁS DEL ESCENARIO

Patrick Süskind nació el 26 de marzo de 1949 en Baviera (Alemania). Su padre, el escritor y traductor Wilhelm Emmanuel Süskind, trabajó durante largo tiempo en el periódico alemán Süddeutsche Zeitung. Su hermano mayor, Martin E. Süskind, es periodista. Patrick realizó estudios de Historia Medieval Y Moderna en la Universidad de Múnich y en Aix-en-Provence, entre 1968-1974. En la década de 1980, trabajó como guionista televisivo para la película Kir Royal y la serie Monaco Franze, entre otras producciones.

Süskind saltó a la palestra en 1981 con su opera prima titulada El Contrabajo (pieza teatral considerada como el drama en alemán con mayor duración en cartelera). Pero el éxito completo llegaría con su novela El Perfume: Historia De Un Asesino (1985), traducida a 46 lenguas -entre ellas el latín. Esta impresionante novela pronto se convirtió en un best seller, con aproximadamente 15 millones de ejemplares vendidos, y su adaptación al celuloide resultó todo un éxito cinematográfico. Otras obras suyas son: La Paloma (1988), La Historia Del Señor Sömmer (1991) y Un Combate Y Otros Relatos (1996).

Patrick Süskind rara vez concede entrevistas, no aparece en público y ha rechazado varios reconocimientos -como los premios de literatura Gutenberg, Tukan y FAZ. Tampoco acudió al estreno internacional de la versión en pantalla grande de El Perfume: Historia De Un Asesino en Múnich. Existen muy pocas fotografías suyas, aunque en Monaco Franze interpreta un pequeño papel para el noveno episodio. Debido a su escasa presencia mediática, no se sabe mucho de su vida personal.

SMELLS LIKE TEEN SPIRIT

El Perfume: Historia De Un Asesino relata la vida de Jean-Baptiste Grenouille, “uno de los hombres más geniales y abominables de su época”, que transcurre en la Francia del siglo XVIII. La estructura de esta apasionante obra literaria se divide en cuatro partes (y cincuenta y un capítulos). El trepidante ritmo de su narración transporta al lector a un mundo con el que no se encuentra familiarizado, “el evanescente reino de los olores”. Desde su nacimiento, Grenouille (“rana” en francés) descubre y percibe el mundo a través del sentido del olfato -que tiene más desarrollado que el resto de los mortales. En ocasiones, los individuos con los que se relaciona encuentran inquietante dicha capacidad, pues hay algo misterioso en su persona: carece de un olor propio.

A los quince años, Grenouille descubre una fragancia hasta entonces desconocida para él. Siguiéndola, llega hasta una hermosa jovencita pelirroja de 14 años que prepara ciruelas. Ávido por sentir el aroma que emana de ella, Grenouille acaba por estrangularla cuando es descubierto. A partir de este punto, el objetivo de su vida será poder conservar la fragancia más pura que había olido jamás.

Grenouille aprovecha la oportunidad un día que Grimal -su patrono- le encarga llevar unas pieles a casa de Giuseppe Baldini, un perfumista italiano muy célebre en esos tiempos. Grenouille demuestra que es capaz de crear a partir de los aceites esenciales que tiene Baldini en su taller no sólo el perfume de moda en París, sino uno mil veces mejor. Baldini compra a Grenouille por 20 francos para exprimir su talento todo lo posible. Durante tres años, Grenouille aprende el arte de la destilación de los aceites esenciales, aunque descubre decepcionado que no puede obtener más que las esencias de las flores.

Grenouille emprende camino hacia el Sur, donde espera poder aprender nuevas técnicas que le ayuden a conseguir su objetivo. Por primera vez sale de París, y descubre un mundo sin olores humanos ni producidos por la actividad humana. Guiado solamente por su fino olfato, evita poblaciones, camina de noche y duerme durante el día, hasta llegar a las montañas. Posteriormente, se establece en Grasse, donde decide explorar los olores de la ciudad. Es así que Grenouille descubre una fragancia que le recuerda inmediatamente a la de la joven pelirroja de París. Ebrio por su descubrimiento,  decide  esperar  dos  años  a que la muchacha -llamada Laura Richis- “florezca”, tiempo que aprovecha para aprender cómo poder conservar ese aroma.


Un año después de su llegada a Grasse, comienza a aniquilar jóvenes vírgenes muy bellas, que aparecen muertas hasta en sus propias casas, desnudas y sin cabello, para crear la base del perfume que quiere culminar con la fragancia de Laura. Debido a los crímenes, en la ciudad se decreta el toque de queda, pero aún así siguen apareciendo las jóvenes asesinadas -hasta llegar a 24.

LA ESENCIA DEL ÉXTASIS

Jean Baptiste Grenouille es -gracias a su prodigioso sentido del olfato- el mejor elaborador de perfumes de todos los tiempos. Pero es también un ser grotesco, deforme, repulsivo a los ojos de las mujeres. Como venganza a tanta ofensa sufrida a causa de su aspecto físico, elabora un extraño aroma que subyuga la voluntad de quien lo huele. Así, Grenouille consigue el favor de las damas de la alta sociedad y el dominio de los poderosos. Sin embargo, existe un único problema: para conseguir la esencia elemental de la mágica fragancia se necesitan los fluidos corporales de jóvenes doncellas, y para ello el perfumista no duda en convertirse en un obsesivo, cruel y despiadado asesino.

Sabemos que nada hay más poderoso que el conocimiento. Grenouille lo sabía, pero él no anhelaba el conocimiento propio, sino el de los olores. Así, con esa esencia tan cautivadora, pretende dominar a los hombres, a tal grado que le amen, que le adoren. Es aquel perfume exquisito, el más perfecto que se había creado en el mundo, lo que provoca la fascinación de los individuos -a tal punto, que esta verdad entristece a Grenouille sobremanera. Pues es consciente de que esa devoción no estaba dirigida hacia su persona, sino hacia la espléndida fragancia que había creado. Tal conocimiento lo adquiere al “ver con la nariz” a la doncella de la Rue des Marais que contenía, en ese momento, el mejor perfume que pudo haber captado. Es entonces cuando comete su primer acto inmoral, su primer asesinato. Al parecer, Grenouille no estaba consciente de lo que hacía, más bien era ignorante al no importarle el costo de la obtención de ese aroma, era incontinente al dejarse llevar por sus propias pasiones.

Teniendo en cuenta un argumento tan atractivo y absorbente, cabe resaltar algunas de las mayores virtudes de esta novela. Por ejemplo, su estructura, dividida en capítulos cortos,  que  le dan al relato un ritmo frenético y crean un ambiente hipnótico,  repleto  de  tensión,  animado  sobre  todo  por  la evolución  de Grenouille -incierta, imprevisible y muy elaborada. Acorde con la propuesta de la novela, Süskind crea unas insuperables descripciones del ambiente, la época y los lugares por los que pasa Grenouille; a base sobre todo de los olores, implantando una innegable conexión del lector con el protagonista, al tener en común la visión de la vida de un modo por el que el olfato es repentinamente el sentido más importante del ser humano.

Süskind logra eficazmente conectarse con el lector a través de las palabras. Cuando nos describe los olores que Grenouille percibe, lo logra a la perfección, ya que utiliza las palabras correctas. Vale decir, que la descripción de los olores es exitosa porque el autor utiliza palabras que se identifican con los lectores de manera universal. Los adjetivos que usa, las comparaciones que compone, son parte de la vida de los lectores, por lo que cada uno podemos imaginarnos lo que Grenouille siente al oler cosas como el pasto, el lodo, e inclusive un olor humano.


Se puede afirmar que la infancia fue la etapa decisiva en la vida de nuestro personaje. El hecho de haber sido abandonado desde pequeño le dio a Grenouille una sensación de vacío y abandono, lo cual está totalmente demostrado en su comportamiento. Siempre estuvo buscándose a sí mismo y, el hecho de que no tuviera un “olor” era un estigma insoportable, como si careciera de identidad. El vacío existencial, las ansias de poder, la soledad, el problema identitario del sujeto y muchos otros aspectos; se revelan en la obra de una forma discreta pero impactante, que quizás nos lleva a tener cierta compasión por este asesino en serie tan castigado por la vida.

Es difícil hablar de una novela tan asombrosa e influyente como El Perfume: Historia De Un Asesino sin mencionar su adaptación al cine (dirigida en 2006 por el alemán Tom Tykwer, que resulta ser tan aceptable como convencional). Este relato ha tenido un éxito progresivo, y cuenta con hordas de fans que quedaron impresionados con su lectura.


Una innovación que cabe destacar: Süskind explica el posterior paradero de todos los personajes que se van encontrado con Grenouille, como una especie de interludio. A veces propone destinos muy crueles para todos aquellos que, influenciados por los acontecimientos, actúan de una u otra manera. Y es que la dureza es la más evidente característica de El Perfume: Historia De Un Asesino. Si obviamos el hecho de que la novela está ambientada en el siglo XVIII, la lógica con que se desarrollan las situaciones -implacable y sin el menor ánimo de compasión- hace de este relato uno de los más entrañablemente hardcore jamás escritos en la historia de la literatura universal.

Debemos aceptar que todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos fantaseado acerca de ser alguien que no somos, pero esto no significa que descuidemos nuestro amor propio. Los actos son hechos, y éstos no pueden cambiarse. Las personas con una autoestima elevada viven y dejan vivir, aman y dejan ser amadas, recuerdan el ayer pero viven el presente, se cuidan a sí mismas porque se saben importantes. He ahí la necesidad de ser conscientes de nuestra valía y desarrollar nuestra capacidad de amar. No vaya a ser que nos dejemos llevar por el frenetismo de nuestros más bajos instintos y, movidos por las circunstancias, cometamos actos de violencia de los cuales siempre nos vayamos a lamentar.

Jorge Antonio Buckingham


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