2

REVISTA DE LITERATURA MAESTRA VIDA

6 de junio de 2014

2 comentarios Enlaces a esta entrada  

2da. Época, No. 1. Lima, Enero (1er. Trimestre) de 2014. 72 pp.
Responsable: Wilfredo Herencia Quispe.
Comité Editor: Armando Arteaga, Juan Carlos Lázaro, Wilfredo Herencia Q.
Ilustraciones: Luis Deza.

Si no fuera por las revistas literarias, que en nuestro país son tradicionales y necesarias, tal vez no hubiéramos tenido esas luminarias que hasta nuestros días nos guían con su sempiterna luz. ¿Hubiera existido José María Eguren sin Contemporáneos o Colónida? ¿César Vallejo sin El Minero Ilustrado o Favorables París Poema? O, yendo más atrás en el tiempo, ¿qué hubiera sido de nuestra cultura sin los valientes poetas anónimos que publicaban en El Mercurio Peruano, a fines del virreinato? Así pues, debemos a las fenecidas revistas literarias de antaño las muchas e imborrables sendas que trazaron para las que existen hogaño.

Por eso saludamos la reaparición de Maestra Vida, revista que vio la luz en cuatro ediciones hace 30 años -durante los 80s- en las aulas de la Universidad Nacional de Ingeniería, y que hoy vuelve en su segunda etapa con bríos. Afirmando su nostálgica ideología, en la presentación titulada “Retomando El Camino...” (p. 2) invocan al siempre rojo Mario Benedetti, abogando por aquella utópica unión latinoamericana a través del Lenguaje. Sin embargo, también se indica: “Esta edición es un número apurado y apresurado. Era más nuestra urgencia de salir a la luz, a las calles y llegar a tus manos, tú, lector, hipócrita lector, mi semejante, ¡mi hermano!, dicho a la manera de Baudelaire. Gracias a los poetas y escritores que atendieron prestos con sus valiosas colaboraciones. Volveremos en tres meses con un número más pensado y elaborado. Como debe ser”. Empero, apelando a sus expectativas del pasado mes de enero, debemos informar que hasta el momento (27 de mayo-5 de junio) aún no ha aparecido su esperado segundo número. Tal vez la admitida prontitud ha permitido cierto atraso editorial en este nuevo período de vida.

El contenido de esta edición es variado. Se inicia con una muestra “libre, abierta y plural” de poesía peruana última, titulada “Un Río Caudaloso Y Desbordado: 14 Poetas 14” (pp. 3-30), realizada por el poeta limense Juan Carlos Lázaro, quien también firma la presentación. Como ya habíamos escrito en un artículo publicado anteriormente en este mismo blog sobre las “antojologías” (véase aquí), Lázaro también arremete contra la idea de “la infame arbitrariedad [que] suele caracterizar a la mayor parte de antologías o selecciones de poesía peruana” (p. 3). Por ello, recopila composiciones de “autores [que] se hallan en plena madurez creadora” y cuya obra poética ha sido o es espléndidamente marginada por la crítica actual. Así, podemos leer -unas veces con placer y otras tapándonos las narices- a disímiles poetas como el piurano Armando Arteaga, quien nos conmueve con su estremecedor poema de largo aliento “La Carretera Marginal” (pp. 5-7). Lo mismo me ocurre con los tres recientes textos (pp. 7-9) del ancashino Bernardo Rafael Álvarez, verdaderos documentos de elevada reflexión y belleza: “Sollocé / y el espejo me devolvió una sonrisa / desnuda como el amanecer del mundo” (p. 9).

Para quien esto escribe, son inestimables y valiosas estas muestras porque así tomamos conocimiento -con mucho agrado- de poetas que no habíamos leído con anterioridad, como la ayacuchana Gloria Cáceres, el limense Luis Cuadros Falla y la arequipeña Patricia del Valle. Cáceres es quechua-hablante y traduce sus hermosos poemas al español, como el titulado “Y Ahora, ¿Qué Haremos? / ¿ImanasunmiKunan?” (p. 9, reproducimos aquí los fragmentos seleccionados uno después del otro, pero advertimos que en la revista aparecen uno al lado del otro):

Aquellas estrellas traviesas
en cada pestañeo me advierten:
será hombre para amarlo,
río para cuidar su pureza,
árbol para venerarlo y
luz para iluminar nuestro camino.

Y ahora, ¿qué haremos
con tanto amor?


Pukllaysapaquyllurkuna
sapa ch’imsispayachachiwan:
qarimkangakuyanapaq
mayupach’uyanwaqaychanapaq
mallkimyupaychanapaq
aqchimñanninchiktak’anchananpaq

¿Imanasunmikunan
kaynachikakuyaywan?

Con su poema “Angeles Forest Highway” (pp. 11-13), Cuadros Falla manifiesta la vena coloquial de la poesía peruana, la que no muere por más veneno que le demos. En contraste, para mí es un gran descubrimiento la poesía de Patricia del Valle (pp. 13-15), lacónica y trascendental a la vez:

Cae al suelo
el vaso que compramos juntos
está roto como el corazón del mundo
y el rocío se posa a mis pies
en el silencio blanco.

* * *

La mañana con su encantador discreción
abre los brazos al sol abrazador
corre pequeña
delgada
silenciosa
se pierde entre los árboles
hacia el mar.

Juan Carlos Lázaro aporta tres poemas de influjo rilkeano (pp. 15-17), mientras el destacado poeta limense Óscar Málaga nos presenta un breve poemario titulado Música Para El Zambo Tang (pp. 17-21): poesía fragmentaria, versos telegramáticos, imágenes inconexas, ideas discontinuas, pero al fin enmarañada placidez -“La poesía es el eco / De nuestro desconcierto / Volamos en círculos / Arrastrados por los vientos / Vivimos en el laberinto” (p. 20). El arequipeño Porfirio Mamani Macedo entrega cuatro textos (pp. 21-23) en los que expone su apego a la religión católica, aquella que nos legó miles de muertos gracias a la Santa Inquisición, así como el obscurantismo cultural in sáecula saeculórum.

Otro ilustre poeta capitalino, José Antonio Mazzotti, nos entrega dos poemas de su libro inédito Palabras De La Bruma. Debo confesar que es la primera vez que leo nuevos textos de Mazzotti después de años, pues el único volumen que poseo con versos suyos lo adquirí en 1995 y se titula Cinco Puntos Cardinales, en el que se seleccionan siete poemas de su colección titulada Castillo De Popa (1). Es decir, llevo 19 años de atraso sin leer a Mazzotti gracias a los altos precios de las librerías, y por medio de Maestra Vida puedo al fin ponerme al día. En sí, hay que maravillarse con el arte poético de Mazzotti, pues en “Amazonas” (pp. 23-25) despliega una sucesión de símbolos afines sobre nuestra poderosa selva, y en “Glaciares” (pp. 25-26) se rememora a través de la imaginería andina un viaje por los nevados de Perú. El poeta utiliza como artefactos de comunicación versos de arte mayor, en los que también hace acotación de algunas líneas de César Vallejo.

Otro poeta arequipeño incluido aquí es Luzgardo Medina Egoavil, quien con su esplendoroso texto titulado “La Zarina Catalina II” (pp. 26-27) nos recuerda las célebres aventuras sexuales de la emperatriz rusa. Y otro autor piurano, Roger Santiváñez, nos entrega un díptico titulado “Mar-Nan-Otha” (pp. 29-30) del libro inédito Bordado, un ejemplo más del estilo poético tan en boga en Iberoamérica: el neobarroso.

Para el final, he dejado lo que creo es lo más resaltante de esta muestra: dos magníficos poemas (p. 4) del excelente poeta limense Óscar Aragón (2) -quien, según la información sobre los autores, “con la publicación de poemas suyos en la presenta edición de Maestra Vida, rompe un silencio de tres décadas” (p. 30). Por ello, para celebrar su regreso y para beneplácito de nuestros lectores, las reproducimos a continuación.


Con todo, lo más picante de la muestra es el texto de largo aliento “Yo No Quiero Morir (Homenaje A Poetas Peruanos)” (pp. 27-29) del limeño José Rosas Ribeyro, donde no sólo saluda amablemente a buena parte del parnaso peruano contemporáneo, si que no también dispensa desprecio a quienes han vapuleado recientemente su labor o su persona. Cuando a veces nos preguntan “¿Para qué michi sirve la poesía?” podríamos responder con este poema, sin duda de confección circunstancial; ya que, por ejemplo, cuando surgió la polémica en torno a la obra poética de María Emilia Cornejo hace unos años, Rosas Ribeyro fue uno de sus protagonistas más aporreados por las defensoras del legado de Cornejo (3) -y no hace mucho el crítico José Carlos Yrigoyen vapuleó sin misericordia alguna y con mucha animadversión el último libro de poemas de Rosas Ribeyro (4). Razones más que justificadas tiene, pues, el autor al escribir fortuitamente este texto. Básicamente, el poema es una enumeración de vates vivos y muertos, de quienes cita un verso referido a su propia tanatología poética. El texto tiene el mismo tono y estructura que el conocido poema de Tulio Mora que comienza con los versos siguientes y que Rosas Ribeyro cita como epígrafe: “Yo no quiero morir como Martín Adán, / yo no quiero vivir como Washington Delgado”. Por cuestiones de espacio, no podemos reproducir el poema completo (120 líneas), por ello escaneamos la primera página en la que aparece el texto. Empero, para los curiosos que deseen saber quiénes son los poetas vivos mencionados, ahí les va la lista en el orden en que aparece en el poema: Domingo de Ramos, Roger Santiváñez, José Carlos Yrigoyen, Óscar Málaga, Enrique Verástegui, Jorge Pimentel, Rafael Espinoza, Carlos Germán Belli, Violeta Barrientos, Tulio Mora, José Antonio Mazzotti, Carmen Ollé, Abelardo Sánchez León, Oswaldo Chanove, Elqui Burgos, Enrique Sánchez Hernani, Rodolfo Hinostroza, Carlos López Degregori, Marcial Molina Richter, Mario Montalbetti, el mismo José Rosas Ribeyro, Montserrat Álvarez, Jorge Nájar, Victoria Guerrero y Leoncio Bueno. ¿Ave Cæsar, morituri te salutant?


Por cierto, no me olvido del goliardo limense Max Castillo Rodríguez, cuyo texto “El Rey De Los Cabreros” (p. 11) es un alegato homofóbico que no podemos avalar ni tolerar. Que siga nomás escribiendo best sellers y les deje la poesía a los poetas...

Lo que continúa en las páginas de Maestra Vida es otra estimable muestra titulada “Poesía Joven Chilena (Inédita): 6 Poetas 6” (pp. 31-45), en la que se selecciona a nóveles autores del país de la estrella solitaria, quienes a pesar de su edad ya han editado volúmenes. Son los casos de Matías Tolchinsky (Santiago, 1990), Fernanda Martínez Varela (Santiago, 1991), Nicolás Meneses (Buin, 1992), y Aukán Martínez Kramm (Osorno, 1996), quien -según se apunta- aún es estudiante de secundaria y ha editado la plaqueta Harakiri Con Banda Sonora. Los otros dos son los experimentados Carlos Soto Román (Valparaíso, 1977) y Héctor Hernández Montecinos (Santiago, 1979). De este último habría que decir que ha acaparado las pocas noticias llegadas a Perú sobre la poesía chilena contemporánea, ya que su nombre -tal vez asociado al haber editado en años recientes tres libros poéticos en Lima vía la Editorial Zignos- es constantemente referido en varias publicaciones periódicas; y, como se sabe, todo monopolio es malísimo. Justamente, para romper esa concentración de medios, aquí reproducimos un párrafo del enigmático texto prosado “La Sagrada Familia (selección)” (pp. 37-39) de Fernanda Martínez Varela:

“Si escribía el vidrio rasguñaba decía éste es el lenguaje que prefiero Una casa a la que hay que obedecer Canaletas que lloran como lámparas que tristes siempre están La bisagra que chirrea si tú pasas La luz que parpadea y zumba apolillada como un nerviosismo en la electricidad Una casa que duele si amanece Una casa que amanece pues no deja de doler Todo tiene algo que decir sobre radios escribe de pantallas de la tele que la casa se queje las tablas del piso muebles El idioma objetivo es si los objetos son los que hablan y la subjetividad resulta pura sensibilidad”.

En las siguientes páginas de Maestra Vida, podemos leer un interesantísimo conjunto bilingüe titulado “4 Poetas De Filadelfia” (pp. 46-50), en selección y traducción al español del poeta porteño Carlos Soto Román, quien reside desde hace unos años en dicha ciudad estadounidense. Los cuatro poetas filadelfienses escogidos son Ryan Eckes, Marion Bell, Amelia Bentley y Frank Sherlock; todos de dilatado tiempo dedicados a la poesía. De la bachiller en artes Amelia Bentley leamos, en traducción de Soto Román, el “Sonnet Seven / Soneto Siete” (p. 48):

Ian dice que puedes llamar a alguien no lo entiendes es lo
más fácil pero estamos todos trabajando duro en el asunto
que no podemos hacer nos rodeamos de nuestras limitaciones
esa es la parte en donde dejo un pedazo de mí misma y
regreso al bar en la mañana cuando la marea
arrastraba la piel de la casa había otra casa
cada salida una entrada a otro ángulo del escenario
creo que ayuda el tener un centro de gravedad bajo así
no te giras tan fácil cuando resulta
que tu novia es una versión
de tu padre ahí te encuentras
un lenguaje de fuego exacto diciendo

Si hace un momento nos estábamos quejando del acaparamiento mediático de Hernández Montecinos, lo que sigue en Maestra Vida hace que se equilibren un tanto las cosas: una muy buena entrevista (realizada al parecer por Wilfredo Herencia Quispe) al destacado poeta chileno Raúl Zurita (pp. 51-55), quien estuviera hace unos meses en Lima. Empiezan razonando sobre las eternas antípodas que son las obras de César Vallejo y de Pablo Neruda: el prudente Zurita, por distanciamiento generacional tal vez, aprecia más la labor verbal y social del peruano (pp. 51-53). Luego, reflexiona ante la publicación de su último libro: el monumental poemario de 745 páginas simplemente titulado Zurita (Santiago de Chile: Ediciones de la Universidad Diego Portales, 2011), en el cual ha trabajado 12 años continuos y que narra su visión sobre el triste episodio del golpe de estado y posterior dictadura militar en Chile. Zurita dice además: “[…] es el único libro donde está lo que siempre quería que estuviera, y que es desde Purgatorio [1979, su primer poemario] lo que yo andaba persiguiendo” (p. 54). Seguidamente, Zurita desestima la influencia de la poesía chilena del siglo XX (Mistral, Huidobro, Neruda, de Rohka, Parra, Lihn, etc.) en su obra y valora más para sí mismo el peso de Vallejo (de quien dice: “no siempre me deslumbra, pero siempre me duele”, p. 55), del surrealismo francés y de Saint-John Perse. También menciona que Octavio Paz “como poeta perdió por su envidia a Neruda”, y que Roberto Bolaños “como poeta es bastante horrible y seguramente lo sabía” (p. 55).

Entre las páginas 56 y 61, Maestra Vida nos presenta algo de la siempre soporífera narrativa peruana, a cargo de tres autores que sin duda desconocen los recursos de la prosa. El chiclayano Nelson Castañeda es quien mejor libra la batalla con sus tres cuentos breves, ya que el apurimeño Fredy Amilcar Roncalla entrega un enrevesado y pretencioso relato, mientras que el arequipeño Luis Omar Vásquez (el más joven de los tres) nos aburre a más no poder con lo que increíblemente es un fragmento del capítulo 19 de una novela en curso (¡!). No por ello, con esta breve muestra, es que la narración peruana actual es una de las más mierdas de nuestro continente y quizás del planeta.

En el único ensayo inserto en este primer número de Maestra Vida, titulado “Poética Al Pie Del Volcán: Aproximación A La Poesía Arequipeña De Todos Los Tiempos” (pp. 62-68), la antropóloga arequipeña Marcela Cornejo Díaz revisa a salto de mata la historia de las poética de este departamento del sur peruano, dando más datos sobre autores del siglo XIX y principios del XX, y apurando el paso con los contemporáneos (1960-1980) a quienes apenas nombra -y quienes, pienso yo, son mucho más interesantes que sus antepasados. ¿Será acaso que no los ha leído?

Para finalizar, se incluyen un telúrico cómic del amazonense Luis Deza titulado “Mama Pacha” (pp. 69-70) y de yapa un poema (p. 71) del arequipeño Gregorio Robles, tomado del inédito El Amor No Suena A Bolero, “libro guardado bajo siete llaves”. Como se verá en algunas páginas que hemos escaneado, la obra gráfica de Luis Deza decora magníficamente los textos de esta edición.

Lamentablemente, algunas deficiencias hacen pésima la lectura de Maestra Vida: constantes errores al transcribir textos (notablemente en las traducciones de Soto Román), ambivalencias tipográficas (carencia de cursivas y comillas en títulos), descuidos en el texto (sobre todo en el ensayo de Cornejo Díaz, en la que faltan enlaces web recomendados y otras cosas más), omisiones de noticias sobre los autores (¡se olvidaron de Málaga y de Mazzotti!), etc. En tal caso, nos estamos enfrentando a aquel “apresuramiento” del que hablaban en su presentación.

Por cierto, no podemos dejar de advertir que este número de Maestra Vida tiene casi el mismo contenido y colaboradores que el número anterior (No. 6, agosto 2013) de la revista de poesía Sol & Niebla, que es dirigida por Juan Carlos Lázaro. ¿Coincidencia? No... Llámenlo como quieran: amiguismo, argolla, hermandad, ostracismo... Pero ésa es, justamente, la kriptonita que está matando a la siempre vital poesía peruana.

Aún así, mátalas callando, Maestra Vida es demostración de lo que se desea hacer subrepticiamente al margen de la literatura oficial, siempre haciendo la salvedad de “la poesía ante todo, y todo el resto es literatura”. Sin embargo, una publicación más cuidada en el aspecto de corrección de texto y estilo harían lucir mejor su contenido poético en sí. Para su próximo número, Maestra Vida anuncia un homenaje al desaparecido poeta horazeriano Juan Ramírez Ruiz, así como poesía reciente de México, Colombia y Perú, un ensayo sobre poesía quechua última y demás, que esperamos leer con prontitud.

* * *

Precio en librerías.- Maestra Vida me fue vendida a 10 soles en la Librería Ciro, ubicada en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. He visto ejemplares a la venta en quioscos de la margen derecha de la avenida Nicolás de Piérola (ex La Colmena) en el Centro de Lima.
Relación del crítico con los editores.- Ninguna, pues yo no quiero morir como Antonio De Saavedra, dando pasos sobre un xilófono en acto de levitación.
Disco duro portátil 1 TB para guardar este documento y gráficos.- S/. 289.
Viáticos (Pasaje universitario de ida y vuelta a la U. de San Marcos [el Burro estaba en huelga] y almuerzo en el Comedor Universitario).- S/. 5.
Escribir esta reseña.- No tiene precio.
Para todo lo demás existen el buen señor Ciro y los goliardos de siempre.

Antonio De Saavedra

________________________________________
1 El mencionado Cinco Puntos Cardinales (La Habana: Casa De Las Américas, 1989. 127 pp.) recoge poemas de los libros finalistas del Premio de Poesía Casa De Las Américas 1988, concurso que no tuvo ganadores absolutos, dejando como testimonio esta publicación que fue seleccionado por Víctor Rodríguez Núñez con anuencia del jurado, conformado por Juan Bañuelos (México), Luis Pastori (Venezuela), Juan Manuel Roca (Colombia), Julio Valle-Castillo (Nicaragua) y Rodríguez Núñez (Cuba). Los poetas que quedaron finalistas fueron Zoé Valdés (Cuba, 1959) por el libro Vagón Para Fumadores, José Antonio Mazotti (Perú, 1961) por el libro Castillo De Popa, Eduardo Llanos Melussa (Chile, 1956) por el libro Poemas Apremiados, Juan Ramón Saravia (Honduras, 1951) por el libro Puntos Cardinales, y Adrián Desiderato (Argentina, 1949) por el libro Siglo En Vigilia.
2 Quienes deseen leer más poemas de Óscar Aragón y de sus amigos en los años mozos, pueden consultar los cinco números de la revista Auki (Piura, 1975 - Lima, 1980), y las plaquetas La Peca De La Jirafa (compartida con Luis La Hoz, Armando Arteaga y Roger Santiváñez; Piura, 1974) y El Oro De Acapulco (compartida con Luis La Hoz; Lima, 1974,), vía archivos PDF desde la página de descargas del poeta Armando Arteaga (https://sites.google.com/site/armandoarteagaescritor/Home).
3 Véase las entradas en el blog Zona De Noticias titulado “María Emilia Cornejo: el lado oculto de un mito” con textos de los poetas José Rosas Ribeyro e Hildebrando Pérez Grande (http://zonadenoticias.blogspot.com/2008/01/mara-emilia-cornejo-el-lado-oculto-de.html), en el blog Puente Aéreo titulado "¿Y la verdad? Un faro que cada vez ilumina menos" por Gustavo Faverón (http://puenteareo1.blogspot.com/2008/12/y-la-verdad.html), y en el blog Notas Del Intermezzo Tropical el artículo “¿Quién habla en el poema cuando escribe una mujer... y dos hombres l@ ‘construyen’?” por Susana Reisz (http://notasintermezzo.blogspot.com/2009/11/quien-habla-en-el-poema-cuando-escribe.html).
4 Véase la reseña titulada “Sobrevivir No Basta” de J. C. Yrigoyen en su blog Poema Inútil (http://poemainutil.blogspot.com/2013/09/sobrevivir-no-basta.html).


ENLACES RECOMENDADOS



http://www.ameliabentley.com/ (en Amelia Bentley.com).


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...