LEONARDO BACTERIA, IN MEMORIAM

1 de noviembre de 2013

 

“No puede ser que a Leuzemia se le dé todo el apoyo, y no a los otros grupos. Los mismos medios de comunicación no nos respaldan. Aquí en el Perú hay buenos grupos que no reciben apoyo, eso jode un culo”.

Los lectores peruanos de esta bitácora saben qué es Leuzemia y hacia dónde apunta esta cita. Los lectores de otros países pueden googlear el nombre del una vez legendario grupo punk nacional para averiguarlo sin prejuicios -y comprender el significado entre líneas de esta opinión vertida por Leonardo Bacteria en entrevista concedida al desaparecido portal DeCajón.com (2000). Tal vez ése era el rasgo más resaltante de Leonardo cuando uno lo tenía frente a sí: vehemente y salvajón en sus declaraciones, siempre iba al choque, sin importarle quién estuviera delante suyo. Quienes lo llegamos a apreciar por -o a pesar de- esa brutal sinceridad no somos pocos, pero muchísimos más fueron los que terminaron evitándolo/odiándolo. Se sabe de ciertos nefastos y acomplejados sujetos que trataron de convencer a cierto dibujante con ácido en las venas para que caricaturice a Bacteria en un cómic que hasta tenía nombre propio -Teo Microbio.



Pensar que ya han pasado casi dos años desde que Leonardo muriese... para no creerlo, francamente. A veces, dejábamos pasar él y yo una cantidad de tiempo similar sin llegar a vernos. Lo bueno es que siempre conservamos el contacto, bien a través de Internet, bien mediante el hilo telefónico. En todos mis años de conocerlo, nunca tuvimos el menor roce, y eso que oportunidades no faltaron, dado el feroz radicalismo con que mi insumiso amigo descerrajaba sus “excéntricos” y díscolos juicios -por temporadas, admiraba y odiaba el Mezzanine de Massive Attack, lo mismo que los relatos de Lovecraft.

Leo dejó este mundo hacia la quincena de noviembre del 2011. Insólita coincidencia a consignar: yo lo conocí un día de la primera o segunda semana de noviembre de 1997. Es decir, claro, lo había visto en las páginas de medios especializados, y escuchado a través de los trabajos que iba publicando; pero aquella fue la primera vez que lo vi en persona. Lo primero que hizo tras estrecharme la mano fue espetarme un “no estoy de acuerdo con tu reseña del The Downward Spiral de Nine Inch Nails”. Felizmente, por esos azares del Destino yo tampoco estaba ya de acuerdo conmigo mismo.



Pocas veces vi a Leonardo Del Castillo -tal era su verdadero nombre- desde esa primera ocasión hasta el cambio de milenio. A partir de entonces, cuando entro a trabajar en DeCajón.com, nos frecuentamos más. Incluso me invitó en repetidas oportunidades a su casa, pero esa cercanía física no se tradujo en una aproximación más íntima. Me explico: Leo siempre me hablaba de libros, de películas, y por supuesto que también de música; pero no de temas personales. Nunca conocí a nadie de su familia mientras él estuvo entre nosotros -a excepción de una de sus abuelas, con quien nos cruzamos una vez en el pasillo del segundo piso (supongo que la señora ni se acordará...). Esa reserva, sin embargo, no hizo mella alguna en nuestra relación: yo la respeté, y él, asumo que por tácita reciprocidad, también; mientras intercambiábamos discos y k-sets, y de vez en cuando uno que otro libro.

Paralelamente, comenzamos a vernos seguido en conciertos, fueran sólo de Insumisión, fueran en asociación con otras bandas. Esto último resalta un mérito que tendrían que reconocerle tirios y troyanos: al margen de su airada verborrea y de sus fundamentalistas preferencias, Leonardo siempre estaba  dispuesto a  organizarse con otros grupos para  sacar     adelante   tocadas  y proyectos -con lo que muchas veces ello conlleva (venta de material, difusión, etc). Era, en ese aspecto, más permisivo que en sus aficiones personales.


A la par de publicar el fanzine Asco (de corta duración), Leo comenzó a hacer música como MDA al lado Miguel Tipacti, baterista de Atrofia Cerebral (donde también militase el “gritante” José Morón, posteriormente en Dios Hastío). Lo suyo fue, desde el saque, minimalismo de choque: extremecore, grindnoise, crustcore... Nula habilidad instrumental, harto odio, rapidez y suciedad. La extinción ineluctable, en otras palabras. Esta experiencia le sirvió a Bacteria de mucho, no obstante. Lo permeabilizó, por ejemplo, en el entendimiento de que el techno y las tendencias extremas que practicara MDA guardan en sus bases una misma cualidad: la economía, cuando no parquedad, de recursos. Para 1994, Leonardo alumbra el marbete con el que se le asocia de forma más perdurable. Compuesto de consignas a favor de la legalización del aborto y la masturbación, de proclamas antimilitares y antitaurinas, y de sacadas de mierda a íconos intocables como Soda Stereo y Caifanes; este rollo le granjeó en mayor escala tanto admiradores como detractores a muerte. De ahí que el nombre escogido no pudiera ser más adecuado: Insumisión.


Bajo este alias, Leo trajinó la escena durante poco más de una década, al principio a través de un acercamiento aún irresoluto a tendencias techno en esencia comerciales, como el house, el technotraxx y el eurobeat; para luego volcarse al industrial y al gabber hasta decibeles inaguantables. En todo ese tiempo, Insumisión le hizo frente a la indiferencia con entereza: qué otra cosa podía esperarse si no, de un músico que dejaba la piel en cada una de sus presentaciones. De un trasgresor en constantes evoluciones...


Después vendrían las épocas de Pestaña y de El Paladar Del Conejo, en formatos mucho más accesibles pero igualmente polémicos. Tontipop que, desde algunas de sus letras, rememoraba la incendiaria labia de Insumisión, y que asimismo se burlaba de los estereotipos rockeros covereando a Paloma San Basilio (“Juntos”) o dedicándole canciones a sitios comunes de la ciudad (“Por Petit Thouars”). Para entonces, habíamos vuelto a dejarnos de ver, pero nos manteníamos comunicados por el desaparecido Messenger o merced a larguísimas llamadas telefónicas. La última vez que visité su casa fue en septiembre u octubre del 2008, y la última vez que nos vimos fue en agosto del 2009, cuando Leonardo me visitó -sin saberlo- por mi cumpleaños. Una anécdota al respecto: la reunión estaba programada para un sábado, y coincidió que Leo podía aparecerse ese día. Yo estaba temeroso de esa conjunción, porque había invitado a gente que de música sabe poco o nada, y por ahí que Leo podía mandarse todo un manifiesto. No fue así: se acopló perfectamente a esa manchita -debe haber sido la única ocasión en que le vi hacer bromas.


No llegué a hablar con Leonardo antes de su insospechado deceso. Recuerdo que una semana antes lo llamé para avisarle de un cachuelo, sabiendo que estaba próximo el concierto que Sonic Youth daría en Lima y que por ahí le faltaban fichas para la entrada. Lo llamé dos veces: primero me recibió el recado una persona, luego, la contestadora. Cuando un amigo que teníamos en común me avisa el domingo 19 de noviembre por la noche, después de una dura jornada de trabajo, lo primero que pensé fue que acaso si hubiéramos conversado en esos días me hubiera sentido más resignado. Como ya dije, de la vida personal de Leo sabía lo que sé de física cuántica, y por eso no me atreví a llamar a su casa (pues nadie me conocía). Por eso, no supe que Leo las había estado viendo negras desde hacía algún tiempo. Por eso, no estaba al tanto de una condición psicológica que le había sido diagnosticada -el detonante que terminó llevándoselo a la otra.

Muchas cosas se han dicho sobre Leonardo Bacteria después de su muerte. Incluso desde antes, por los anticuerpos que generaba su verbo flamígero: que era gay (como si eso fuese motivo de vergüenza), que se drogaba con tranquilizante de gato, que fue un mal padre -ni siquiera sabía que lo era, aparentemente dejó una niña de meses de nacida... Aunque todo eso fuera verdad, y no estoy diciendo que lo sea, estas aseveraciones no hacen menos al Leo que conocí. Soy un convencido de que la muerte no nos enaltece ni nos envilece. El que ha sido un mierda, sigue siendo después de muerto un mierda. Ídem con quien ha sido una buena persona. Por eso, me quedo con la imagen que siempre tuve de Leo: un buen amigo con quien nunca nos incordiamos, que siempre me tuvo en consideración a pesar de algunas opiniones divergentes, y con quien podíamos conversar literalmente horas de horas sin sentirnos ninguno de los dos aburridos. Aún ahora que el tiempo ha pasado, a veces siento el impulso de marcar su número.

No fueron pocas las veces que Leonardo se declaró un descreído de los derechos de autor. Ahora que la coyuntura local está álgida a ese respecto, ponemos aquí para libre descarga los discos que Leo editase bajo su nom de gerre más célebre -excepto los dos primeros pasos. El maxi debut no lo llegué a conseguir, y del segundo esfuerzo de Insumisión, Bacteria siempre renegó -así que, siendo consecuente con su deseo, queda omitido.

Si Dios existe, Su tiempo no debe ser conmensurable con el de los hombres: lo que nosotros percibimos como un siglo, Él debe percibirlo apenas como un segundo o menos. Así que, para expresarnos en términos de una insondable -y tal vez inexistente- divinidad, me despido por ahora de ti, Leo. Volveremos a vernos pronto.

“Ahora soy feliz y libre”.
Leonardo Del Castillo
17-11-2011

Hákim de Merv


ESCUCHA EL SPLIT CON LLUVIA ÁCIDA MAQUINACIONES (1997) AQUÍ

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6 comentarios:

Fabiola Bazo dijo...

Muy interesante nota. gracias.

Anónimo dijo...

No hay de qué, amiga Fabiola. Gracias por la atención dispensada y por esas palabras. Un abrazo.

Hákim de Merv

harry dijo...

genial ¡ Encontrar algun tipo de material de insumision es tan complicado y hallar varios discos es increible , gracias por subirlo :)

pdta: No se si tienes el cassette del 1995, seria genial si lo subieses.

Anónimo dijo...

Gracias por tu comentario, Harry.

Como consigno en el texto, tengo el k-set de 1995. El anterior (el maxi) no lo pude conseguir nunca. Pero ya que Leo siempre renegó de la cinta producida y distribuida por Caleta, porque sentía que había salido a la luz totalmente desfasada, no quisiera irrespetar la voluntad de mi amigo.

Nuevamente, muchas gracias por escribir. Un abrazo.

Hákim de Merv

PD: Más sobre Leo aquí.

http://hexagonocarmesi.blogspot.com/2010/10/el-infierno-congelado-o-casi-infamia.html

harry dijo...

:( pucha que pena, hay una canción de ese cassette que me encantaba " el punk no ha muerto", que buena canción.

Pdta: Que gran material tienes ahi, gracias por compartirlo ¡; justamente, uno de los que me esta costando encontrar es el" Welcome to the technodrome" un compilatorio muy chvr :)

Anónimo dijo...

Pues acabo de buscarlo en SoulSeek y me han salido los tres volúmenes del Welcome To The Technodrome.

No tengo ése, pero Leo llegó a prestarme el From Trance To Cyber: An Electro Mexican Compilation y el Paraíso Holocausto: Blue Wire - A Compilation Of Electro Bands From Latin America. El primero en cassette pirata, luego ya lo conseguí en MP3. El segundo sí en original.

Suerte.

Hákim de Merv

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