CONTACTO, DE CARL SAGAN: CONECTANDO CON INTELIGENCIA EXTRATERRESTRE

9 de mayo de 2014

 

Se especula que en muchos otros lugares del Universo debe haber vida inteligente. Es una cuestión de probabilidad matemática: resulta difícil pensar que estemos solos o que seamos los primeros en la inconmensurabilidad del Espacio. Por primera vez en la Historia, el Hombre cuenta con la tecnología necesaria para buscar vida más allá de la Tierra. A pesar de todo, en la inmensidad del Cosmos, encontrar siquiera una forma de vida es como buscar una aguja en un pajar.

La principal herramienta para la búsqueda de vida extraterrestre es la radioastronomía. Los potentes radiotelescopios rastrean el espacio en busca de señales electromagnéticas y de radio, que no tengan su explicación en fenómenos astrofísicos naturales. Ellos reciben una gran cantidad de señales cada día. Sin embargo, aún no han encontrado nada fuera de lo común. Debido a la falta de pruebas a favor o en contra, cualquier enfoque científico se torna en conjetura y estimación. Aunque cabe notar que el tema posee también una gran cantidad de teorías informales y paracientíficas, que exceden con facilidad los criterios de cualquier tipo de epistemología. Por ejemplo, haciendo afirmaciones imposibles de verificar (“infalsables”, según el criterio del filósofo Karl Popper), y por tanto clasificables en el terreno de la pseudo-ciencia. Para abundar más sobre el punto, abordamos este estudio  sobre Contacto, la  novela  del  popular divulgador  científico Carl Sagan -un adalid del conocimiento y la investigación.

EL CURIOSO ASTRÓNOMO

Carl Edward Sagan nació el 9 de noviembre de 1932 en Brooklyn (Nueva York). Su padre, Sam Sagan, era un obrero de la industria textil nacido en Ucrania. Su madre, Rachel Molly Gruber, era ama de casa. Carl tenía una hermana: Carol. La familia vivía en un modesto apartamento cerca del Océano Atlántico. Según Sagan, eran judíos reformistas, el más liberal de los tres principales grupos judíos. Tanto Sagan como su hermana coinciden en que su padre no era especialmente religioso, pero sí su madre, quien creía en Dios y participaba activamente en el templo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la familia Sagan estuvo preocupada por el destino de sus parientes europeos. Sin embargo, el pequeño Carl no fue consciente de los detalles sobre el curso de la guerra. Más tarde escribiría: “Cierto es que tuvimos parientes que quedaron atrapados en el Holocausto. Hitler no era un sujeto popular en nuestra casa... Pero, por otro lado, yo estuve bastante aislado de los horrores de la guerra”. Poco después de ingresar a la escuela elemental, Sagan comenzó a expresar una fuerte curiosidad por la naturaleza. Ya un hombre hecho y derecho, Sagan recordaba sus primeras visitas en solitario a la biblioteca pública, a la edad de cinco años, cuando su madre le regaló un carné de lector. Quería saber qué eran las estrellas, ya que ninguno de sus amigos ni sus padres sabían darle una respuesta clara. Para la época en que tenía seis o siete años, Sagan y un amigo fueron al Museo Americano de Historia Natural. Allí estuvieron en el Planetario Hayden y pasearon por las exhibiciones de objetos espaciales del museo (como los meteoritos).

Carl Sagan se matriculó en la Universidad de Chicago, donde participó en la Ryerson Astronomical Society, graduándose en artes (1954) con honores especiales y generales, en ciencias (1955), y obteniendo una maestría en Física (1956); para luego doctorarse en Astronomía y Astrofísica (1960). Sagan impartió clases e investigó en la Universidad de Harvard. En 1971, fue nombrado profesor titular y director del Laboratorio de Estudios Planetarios.

La habilidad de Sagan para transmitir sus ideas permitió que muchas personas comprendiesen mejor el cosmos, enfatizando simultáneamente el valor de la raza humana, y la relativa insignificancia de la Tierra respecto del universo. En Londres, impartió la edición de 1977 de las Royal Institution Christmas Lectures. Fue presentador, coautor y coproductor de la popular y exitosa serie de televisión de trece capítulos Cosmos: Un Viaje Personal. Actualmente se está transmitiendo Cosmos: Una Odisea De Tiempo Y Espacio, serie documental para televisión cuyo presentador es Neil De Grasse Tyson y cuyos productores ejecutivos son Seth MacFarlane y Ann Druyan, la viuda de Sagan (ambos coguionistas del programa original). La banda sonora fue compuesta por Alan Silvestri.


Sagan defendió la búsqueda de vida extraterrestre, instando a la comunidad científica a utilizar radiotelescopios para buscar señales procedentes de formas de vida extraterrestres potencialmente inteligentes. El carismático científico fue tan persuasivo que, en 1982, logró publicar en la revista Science una petición de defensa   del   Proyecto   SETI,   acrónimo   de   Search  for  Extraterrestrial Intelligence -firmada por 70 científicos entre los que se encontraban siete ganadores del Premio Nobel. Esta gestión supuso un enorme espaldarazo a la respetabilidad de un campo tan controvertido.

Carl Sagan murió de neumonía a los 62 años de edad en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson de Seattle, el 20 de diciembre de 1996. Fue enterrado en el Cemeterio Lakeview de Nueva York.

UN DESCUBRIMIENTO EXTRAORDINARIO

Contacto trata sobre lo que podría ser el establecimiento de las relaciones con una civilización extraterrestre, sobre cómo se vería afectada la especie humana al conocer que no está sola en el universo -lo que produciría una profunda transformación en la historia de la Humanidad. La destacada científica Eleanor Arroway dirige el proyecto Argus del SETI, dedicado a captar emisiones de radio provenientes del espacio. Un día, sus radiotelescopios captan una señal compuesta por una serie de números primos, que se considera evidencia de una inteligencia extraterrestre. La señal contiene instrucciones para construir una máquina muy compleja. Una vez construida, cinco tripulantes de diferentes naciones, incluida la propia Ellie, son transportados a través de varios agujeros de gusano -o al menos ellos creen que es por medio de agujeros negros- a un punto en el centro de la Vía Lactea, específicamente en la constelación de Lyra, pasando previamente por el sistema de Vega.

La acción no tiene lugar en un futuro remoto, sino en un futuro cercano, donde aparte de la recepción del mensaje y posteriormente algunos pequeños detalles, nada parece haber cambiado demasiado (de hecho, la Guerra Fría entre USA y URSS, aunque muy atenuada, continúa). En este aspecto, Sagan hace gala de sus buenas informaciones, llega a hablar incluso del telescopio Hubble (que no sería lanzado hasta 1990, cinco años después de publicada esta novela), consiguiendo así una atmósfera de rigurosa verosimilitud. A partir de ese escenario realista, Sagan plantea cuáles serían los cambios fundamentales en el planeta, tras la recepción de un mensaje inteligente proveniente de una civilización extraterrestre.

La idea de un agujero de gusano y una máquina que nos permita viajar tanto en el Tiempo como en el Espacio, es un referente para quienes consideran que las posibilidades de establecer contacto con criaturas alienígenas son bastante elevadas. De hecho, muchos ufólogos se apoyan en estas hipótesis para validar la creencia en los ovnis. Lamentablemente, hasta el momento no tenemos evidencias que nos permitan asegurar que tales teorías puedan ser aplicables a un viaje en el espacio: todavía ningún científico lo ha intentado, y las hipótesis pertenecen al terreno de la especulación teórica.

MODUS OPERANDI

Contacto es una obra atípica dentro de la producción de Carl Sagan, pues es la única en que abandona la divulgación para abordar la ciencia-ficción de manera directa. No obstante, sería erróneo observar en ella alguna suerte de ruptura a nivel temático. Sagan usa la ciencia-ficción para lo mismo que había usado el formato de divulgación científica: a saber, para persistir en su empeño divulgativo (y tal vez esta tendencia, mal disimulada en muchos casos, hace que la obra pierda puntos a nivel literario).


Pese a ello, la ficción le vale para crear una obra mucho más íntima donde no sólo median las perspectivas astronómicas y científicas en general, sino toda la amplia gama de los atributos humanos: desde la consideración moral, o la pregunta por si debe hacerse la máquina cuyas instrucciones se reciben en el mensaje, hasta las inquietudes existenciales y teológicas. ¿Se trata de algo enviado por Dios o por el Diablo? Es más, ¿realmente existen Dios y el Diablo? Desde la pregunta por la esencia de la humanidad (¿quiénes deben ser los enviados como emisarios de la Tierra? ¿quiénes pueden representar verdaderamente al género humano?) hasta las cuestiones políticas más baladíes (¿qué número de rusos y qué número de americanos deben hacer el viaje al espacio exterior?).

Contacto también reflexiona sobre dos tipos de conocimiento analizados filosóficamente desde la epistemología: la ciencia y la religión; distinguiendo entre saber, verdad y creencia. Asimismo, la obra se refiere al libro La Idea De Lo Sagrado, de Rudolf Otto -quien fue uno de los primeros fenomenólogos de la religión y que perteneció al Círculo Eranos (organización interdisciplinar de análisis multicultural científico y filosófico)-, para argumentar que el Hombre venera a lo sobrenatural/lo irracional y lo llama sagrado. A consecuencia de esto, aparecen frecuentemente las preguntas: ¿Dios existe? ¿Se debe creer en Dios? ¿Por qué creer en Dios? Carl Sagan era un hombre escéptico, pero no lo suficiente como para rechazar aquellas posibilidades que ofrecen la realidad científica y/o las leyes de la ciencia misma.

A partir de aquí, Sagan construye una novela de una riqueza, precisión científica y profundidad filosófica extraordinarias. No sólo explora lo inmediato, sino la religión, la fe, la condición humana... En ella, se describen los esfuerzos y dudas de los científicos encargados del proyecto, las paranoias gubernamentales, la influencia de los predicadores evangélicos en Estados Unidos, las complejas conversaciones diplomáticas necesarias para poner en marcha el proyecto de construcción de lo que se llamaría escuetamente La Máquina; en fin, todas las circunstancias que probablemente se darían en un contexto de tamaña envergadura.

Como suele ocurrir con los narradores noveles, Carl Sagan intenta dar las argumentaciones de manera propiamente explícita. No hace esfuerzo para incluir dentro de la narración las aclaraciones precisas para que el lector se sitúe en ella: las plantea directamente/con poca elegancia, los personajes son presentados en situaciones poco convincentes, y sólo algunos pasajes alcanzan un nivel aceptable, lo que convierten a esta novela en una sucesión bastante irregular de episodios. Esto no ocurre, por lo demás, con la adaptación para el cine que se hizo de la novela -si bien la misma se toma muchas libertades respecto de su modelo literario original: en efecto, Contact (1997), dirigida por Robert Zemeckis, y protagonizada por Jodie Foster, Matthew McConaughey, Angela Bassett y James Wood; luce una narrativa homogénea y cohesionada, en detrimento de la fidelidad a la obra de Sagan.


Mas a pesar de ello, cabe resaltar el agradable optimismo del que hace gala el autor en esta novela. A este respecto, los pequeños detalles cobran su importancia. Y así, vemos que el presidente de los EEUU es una mujer, que el autor de la Teoría de la Superunificación en la física es un nigeriano musulmán, que en las calles de París es posible comprar legalmente cannabis, etc. Se puede observar la esperanza que Sagan comparte con otros científicos y escritores del género, de pensar que la carrera espacial reclamaría de la participación de la Humanidad por completo, lo que acabaría conduciendo al desarme y al cese de hostilidades entre los pueblos de la Tierra.

El hallazgo de vida extraterrestre no es una posibilidad remota hoy en día, aseguran los expertos. Los astrónomos del mundo son ya capaces de detectar planetas orbitando alrededor de estrellas lejanas, mundos en los que podrían existir formas de vida inteligentes. Es muy probable que las generaciones que ahora poblamos la Tierra lleguemos a ver la detección de señales de vida extraterrestre en alguna parte del vastísimo Universo. Más que en otro, en este momento la Humanidad debe prepararse para las consecuencias de un posible encuentro exo-biológico. Los rápidos avances alcanzados en las tecnologías de exploración espacial hacen que esta posibilidad no sea una quimera. De ser así, sería pertinente preguntarse: ¿Y luego qué? ¿Acaso el despertar de la raza humana?

Jorge Antonio Buckingham


ENLACES RECOMENDADOS


http://www.carlsagan.com/ (en The Carl Sagan Portal).



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