MIRADAS Y DONCELLAS: ESTRELLAS SIN SISTEMA SOLAR

19 de julio de 2013

 

Miradas Y Doncellas EP
(Crisis Records, 1995)


Deben ser poquísimos los que saben que, durante un breve espacio de tiempo, la legendaria revista independiente Caleta mantuvo una oficina en el Centro de Lima. A un paso de Quilca, y a más de diez pisos del nivel del asfalto, en realidad era menos una oficina en regla que un cochambroso centro de operaciones. En fin, la anécdota viene a cuento porque, en uno de mis encuentros con el director Percy Pezúa, éste me obsequió algunos cassettes piratas que se había agenciado y que ya no le interesaba conservar. No recuerdo exactamente cuántos títulos me traje a casa, pero sí que uno de ellos resultó ser un gratísimo hallazgo: una cinta de 60 minutos que en el lado A tenía grabado un EP de Miradas Y Doncellas, y en el lado B un EP de Arteknnia. Ambos eran actos chilenos consagrados a la electrónica, música que por entonces gozaba de una casi lujuriosa primavera subterránea en el hermano país del sur. Como es visible, el motivo de esta semblanza es el lado A.

(Para que la anécdota no quede inconclusa, agregaré que Percy me comentó que ese tape se lo había pasado -ignoro si por préstamo, venta o regalo- Leonardo Bacteria, el hoy desaparecido factótum de Insumisión. Tiempo después, Leo me confirmó la versión, añadiendo que el cassette en cuestión era parte de un lote de material electro que había recibido de sus contactos en Chile. Pueden revisar la historia completa de ese mítico intercambio, y de paso paladear sus ¿suculentos? frutos, en http://hexagonocarmesi.blogspot.com/2010/10/el-infierno-congelado-o-casi-infamia.html.)

Dice la leyenda que, a fines de los 90s, el de Chile era un circuito mediáticamente emergente en comparación con sus pares de México o Argentina. La imagen que afuera se tenía de aquella escena era la de feudo guitarrero, pero también la de zona hip hop -percepciones que suplantaban a la del punk de Los Prisioneros y que debían su origen al suceso (en el primer caso) de La Ley, Solar, Lucybell o Canal Magdalena; y (en el segundo caso) de Tiro De Gracia, Chanco En Piedra, Panteras Negras o Los Tetas. Pero si se echaba un vistazo más de cerca al espectro mapocho, uno comprobaba que éste distaba mucho de ser bidimensional: había psicodelia medio progre (Christianes), ethereal music (Malcorazón), “kraut rock” (Tobías Alcayota) y una interesantísima movida electrónica -que hizo eclosión “off the record” gracias a nombres como Lluvia Ácida, Ha Lugar-128 Bajo, Plan V, Shogún, 2CV6, Arteknnia, Hombre De La Atlántida y similares. Justamente entre estos últimos, sobresale el grupo que nos ocupa.


La primera formación data de 1992, cuando eran un trío bautizado como Mirada Snob, compuesto por Rodrigo Miranda, Patricio Moya y Tonko Yutronik. A fines de ese mismo año, la terna pasaría a convertirse en cuarteto con el ingreso del hermano de Rodrigo, Alejandro -lo que se ve rubricado por el cambio de nombre al definitivo Miradas Y Doncellas, a influencia de la medieval denominación propuesta en lugar de la de Mirada Snob (La Fuente De La Doncella). Pero no sería sino hasta mediados de 1995 que la célula dejaría testimonios físicos de su existencia.

Editado por Crisis Records y distribuido por Toxic, el epónimo extended debut de MYD separa lote en los terrenos del synth pop con una vocación mucho más oscura que la tolerable según los cánones de este subgénero -y que constituye una auténtica sorpresa. Salvo “Por Última vez”, pieza bien ligerita a partir de la cual se deja oír mejor la guitarra de Rodrigo, toda la cinta contrae fuertes deudas con el Depeche Mode 83-86 y con el armatoste sónico de Camouflage (cf. la versión single de “Machines”, por ejemplo). Estructuras cíclicas (que no cansinas o monótonas), en el límite del medio tiempo, son configuradas estupendamente gracias al aporte en sintetizadores de Tonko Yutronic y Patricio Moya. Añádanse la efectiva melancolía vocal de Alejandro, ocasionales referencias a otros backgrounds de ADN compatible (los alemanes Mysterious Art en “Lobo Entre Lobos”, la sordidez pseudo industriosa en “Esta Sed”), y las consecuencias son maravillas del calibre de “Tocar La Sal”, la en exceso deprimente “Piedras Cubiertas” (“...Como Piedras Cubiertas De Sal/Cual Si Fueran Estrellas/Sin Sistema Solar...”) o la dolorosa “Lejos...” (arrebatador inicio en clave Front 242 y resolución más bien próxima a los españoles Cetu Javu).



Las letras y los arreglos de la música incluida en este cassette han sido dotados de tanta fuerza como penumbra tiene su feeling, haciendo imposible mantenerse indiferente ante este abrumado(r) traveling por los sentimientos más negativos del ser humano, a través del correcto engranaje techno del combo. La “extemporaneidad” del sonido elegido, más propio de los 80s que de los 90s, no desmerece para nada este excelente primer paso, al que sólo puede criticársele su escasa duración -seis temas que no suman lo suficiente para llegar a la media hora.

Una pena que esfuerzos como éste hayan carecido de la debida difusión, y que sólo muy ocasionalmente cosechen el merecido reconocimiento -cuando no post mortem. Miradas Y Doncellas editó luego otro extended, titulado A Mis Pies (1999), para finalmente desintegrarse del todo en el año 2000. Sus miembros pasaron a integrar otros proyectos, aún antes del desbande. Previsiblemente, el segundo EP no alcanzó estas costas, pero merced a las imprevisibles mareas del destino, tuve la suerte de paladear el primero, una joyita escondida de la música pop latinoamericana de los 90s.

Hákim de Merv


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